Registro y Valoración Contable de Partidas en Moneda Extranjera y Tratamiento Tributario de las Variaciones Cambiarias

El registro y valoración de partidas y las transacciones en moneda extranjera dentro de la estructura contable de una entidad, ha sido un tema muy debatido en nuestro país a lo largo de los años, ya que la existencia de un régimen de control del tipo de  cambio desde el año 2003, ha desplegado un entramado financiero y legal muy difícil de armonizar. En virtud de ello, realizamos seguidamente algunas consideraciones acerca del tratamiento financiero y tributario actual de estas partidas, así como de las variaciones cambiarias que se originan de ajustarlas.

Desde el punto de vista financiero, el registro contable de las partidas en moneda extranjera y su presentación en los Estados Financieros, debe realizarse de acuerdo con la Norma Internacional de Contabilidad 21- Efectos de las Variaciones en las Tasas de Cambio de la Moneda Extranjera” (NIC 21). Esta Norma señala que toda transacción en moneda extranjera se registrará, en el momento de su reconocimiento inicial, utilizando la moneda funcional, mediante la aplicación al importe en moneda extranjera, de la tasa de cambio de contado a la fecha de la transacción entre la moneda funcional y la moneda extranjera; entendiéndose como moneda funcional, la moneda del entorno económico principal en el que opera la entidad, que en el caso de Venezuela es el Bolívar.

Al respecto es importante señalar, que la Resolución N° 16-03-01 del Banco Central de Venezuela (BCV), publicada en la Gaceta Oficial  N°  40.879 de fecha 05/04/2016, mediante la cual se establece la valoración de los estados financieros y el registro contable de los activos y pasivos denominados en moneda extranjera, conjuntamente con  el Aviso Oficial  del BCV publicado en la Gaceta Oficial N° 41.350 de fecha 28/02/2018, mediante el cual se informa que el registro y valoración contable del activo y pasivo en moneda extranjera de los sujetos distintos a aquellos que conforman el sector bancario, asegurador y del mercado de valores, se efectuará a las tasas de cambio indicadas en ambos documentos normativos, atendiendo a los distintos mecanismos cambiarios oficiales en los que se haya efectuado el registro o transacción.

Ahora bien, la mayor controversia sobre el tema se centra en cuál es el tipo de cambio más adecuado para el registro y valoración de las partidas en moneda extranjera. Al respecto, es necesario tomar en consideración las recientes modificaciones realizadas por el Ejecutivo Nacional al régimen cambiario del país, con la derogatoria de la Ley de Ilícitos Cambiarios[1] y el nuevo Convenio Cambiario N° 1[2], mediante los cuales se despenalizaron todas las operaciones de cambio, incluyendo – a nuestro entender- el llamado mercado paralelo de divisas,  que es un mercado totalmente distinto y no reglamentado. No obstante, el Convenio Cambiario N° 1  solo reconoce una única tasa que será aquella que publique diariamente el BCV, y que será el resultado de un promedio ponderado de las transacciones de cambio que se verifiquen a través de los operadores cambiarios debidamente autorizados (bancos y casas de cambio). Según el Convenio, dicha tasa de cambio flotará libremente de acuerdo a la oferta y demanda en lo que ha denominado como “Sistema de Mercado Cambiario”.

El caso es que para la presente fecha el Sistema de Mercado Cambiario aún no ha empezado a operar, y el BCV continúa realizando las subastas DICOM como el único mercado oficial para la compra-venta de divisas reconocido por el Ejecutivo Nacional, por lo cual seguramente no reconocerá para cualquier efecto legal o contable, una tasa distinta a la referida en el Convenio Cambiario N° 1.

Por otra parte, desde el punto de vista tributario, la tenencia de activos y/o pasivos en moneda extranjera al cierre del ejercicio tendrá incidencia en la determinación de la renta gravable, bien sea para incrementarla o disminuirla, según sea el caso.

En tal sentido,  el artículo 186 de la Ley de Impuesto Sobre La Renta[3] (LISLR), rige el tratamiento fiscal de las variaciones cambiarias y establece que “A los fines de este capítulo, las ganancias o pérdidas que se originen de ajustar los activos o pasivos denominados en moneda extranjera o con cláusulas de reajustabilidad basadas en variaciones cambiarias, se considerarán realizadas en el ejercicio fiscal en el que las mismas sean exigibles, cobradas o pagadas, lo que suceda primero.” Como se observa, la norma dispone de distintos momentos para considerar que las variaciones cambiarias se encuentran realizadas, lo que no necesariamente implica que sean gravables (ganancias) o deducibles (pérdidas), ya que, nuestra opinión es que para ello, se tienen que aplicar los principios de disponibilidad y territorialidad de la renta en atención a lo dispuesto en los artículos 1y 5  de la LISLR.

Es importante destacar, que el ajuste previsto en el artículo 186 de la LISLR forma parte del sistema integral de ajustes por inflación, ello esencialmente por dos razones: (i) debido a que el artículo 186 de la LISLR se encuentra incluido específicamente en el Título IX de la LISLR denominado “De los ajustes por inflación”, lo cual implicaría que el ajuste por las ganancias o pérdidas en cambio forman parte del referido sistema, y, (ii) el ajuste de dichas partidas en moneda extranjera no es más que una forma de ajuste por inflación, pues el valor de la moneda extranjera se determina por su valor de compra en el mercado, con lo cual, su valor se ve afectado por la forma de inflación propia de este producto –la moneda extranjera-, representado directamente en la devaluación[4]. Conforme a esto, vale aclarar, que aun cuando el parágrafo segundo del artículo 171 de la LISLR dispone que las partidas denominadas en moneda extranjera califican como monetarias, ello sólo determina la improcedencia de su ajuste conforme a la variación del Índice Nacional de Precios al Consumidor, estando, en principio, sujeta a otro ajuste derivado de la fluctuación del signo monetario venezolano, tal y como lo dispone el artículo 186 de la LISLR.

Con base a lo expuesto es preciso acotar, que con la modificación de la LISLR realizada en el año 2015, los contribuyentes designados por la Administración Tributaria como Sujetos Pasivos Especiales, quedaron excluidos del sistema de ajuste por inflación fiscal, tal como lo dispone el artículo 171 en comentarios. Al respecto, existen variadas opiniones de especialistas tributarios sobre los efectos de dicha exclusión, entre éstas, destaca la corriente que es del criterio que esta categoría de contribuyentes al quedar excluidos del sistema, no se encontrarían obligados a incorporar los efectos fiscales de las variaciones cambiarias en la determinación de sus rentas, lo cual implica que no se graven los ingresos y no se deduzcan las pérdidas por diferencial cambiario, así éstas se encuentren realizadas. Nuestra recomendación es que se debe estudiar cada caso en particular, para evaluar los efectos y fundamentar de una manera legal y objetiva los posibles resultados.

Para ampliar información sobre este tema, ponemos a su disposición nuestros servicios de consultoría y asesoría tributaria.

[1] Decreto Constituyente publicado en la Gaceta Oficial No. 41.452 del 02/08/2018

[2] Publicado en Gaceta Oficial Extraordinaria No. 6.405 de fecha 7 de septiembre de 2018

[3] Publicada en G. O N° N°  6.210 Extraordinario de fecha 30/12/2015

[4] Betty Andrade Rodríguez y Carlos E. Weffe H.-Consulta de AWG Abogados-2016


Autor: Lcdo. Iván Albert Farache – www.sagca.com Diciembre 2018.

Este artículo forma parte de la serie de documentos “Reporte SAG
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